18 de febrero de 2026
SANTA CRUZ
YCRT ordena rezagos históricos y avanza con un plan ambiental en la cuenca carbonífera
La empresa puso en marcha un esquema anual para relevar, clasificar y tratar residuos acumulados durante años, con participación gremial y foco en la remediación ambiental y la transparencia

Yacimientos Carboníferos Río Turbio (Yacimientos Carboníferos Río Turbio) comenzó a ejecutar un plan integral de gestión de residuos que apunta a resolver una problemática arrastrada durante años en distintos sectores operativos de la cuenca carbonífera. La iniciativa incluye la clasificación del material considerado rezago, la identificación de residuos con impacto ambiental y la definición de mecanismos formales para su disposición final.
El primer paso fue la convocatoria a la Comisión de Baja de bienes de uso, un ámbito que reúne a áreas técnicas, patrimoniales y representantes gremiales, y que tiene como función ordenar el proceso de relevamiento y control del material en desuso. En ese marco, se expuso la necesidad de sectorizar el rezago por zonas, determinar volúmenes y evaluar el estado de cada componente para definir su destino.
Durante los encuentros iniciales se realizó un diagnóstico sobre la situación ambiental en distintos puntos clave del complejo, con recorridas por áreas como Puerto Punta Loyola, Mina 2, Mina 4 y sectores de chacra. Allí se detectaron acumulaciones de materiales que no solo ocupan espacio operativo, sino que también generan riesgos ambientales, en especial cuando se trata de residuos que requieren tratamientos específicos.
Uno de los focos de mayor preocupación se registró en Mina 4, donde se identificaron elementos considerados residuos peligrosos, como motores con componentes contaminantes, aceites y otros restos industriales. Frente a este escenario, se planteó la urgencia de aplicar procedimientos acordes a la normativa ambiental vigente y avanzar con tareas de remediación en zonas afectadas.
En paralelo, desde la empresa se informó que en Punta Loyola ya se vienen desarrollando acciones de recuperación ambiental, incluyendo trabajos de forestación en sectores donde previamente se retiró material obsoleto. Estas intervenciones forman parte de un ordenamiento más amplio del predio industrial y portuario.
Otro de los ejes abordados fue la situación del material ferroviario distribuido a lo largo del trazado entre Río Turbio y Loyola, con especial atención en vías, estructuras y elementos ubicados en antiguos campamentos y estancias. Ese relevamiento será clave para definir qué componentes pueden reutilizarse, cuáles deben descartarse y bajo qué modalidad.
La Comisión de Baja acordó además cumplir un rol de seguimiento en todo el proceso, actuando como veedora en la clasificación y cuantificación del material. Según se indicó, una vez concluido ese trabajo, el rezago podría destinarse a donación o a procesos de venta mediante licitación o concurso, con el objetivo de garantizar trazabilidad y evitar discrecionalidades.
Si bien uno de los gremios vinculados a la actividad ferroviaria decidió no integrar formalmente la comisión, manifestó su intención de ejercer un control externo sobre las actuaciones, en línea con el compromiso de transparencia planteado.