26 de marzo de 2026
COMPLICACIONES
La paritaria trabada amenaza el inicio de la temporada pesquera en la región
La falta de acuerdo en la paritaria pesquera vuelve a poner en duda el inicio de la temporada de langostino en aguas nacionales y genera preocupación en los puertos de la Patagonia. A pesar de las buenas perspectivas biológicas del recurso, el conflicto salarial mantiene frenada la definición del sector

Desde la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras señalaron que las negociaciones con los gremios siguen sin avances concretos, especialmente en los puntos centrales del esquema salarial. La situación revive el escenario del año pasado, cuando las diferencias entre empresas y sindicatos demoraron la salida de la flota.
El eje del conflicto gira en torno a una propuesta empresaria presentada ante la Secretaría de Trabajo, que busca adaptar los ingresos del sector a la dinámica del mercado internacional. La iniciativa plantea un sistema variable, atado a la evolución del precio del langostino, con el objetivo de sostener la rentabilidad en un contexto global adverso.
Sin embargo, las conversaciones con sindicatos como el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos no lograron destrabar la discusión de fondo, lo que mantiene estancada la paritaria y sin previsibilidad a toda la actividad.
El contexto internacional es uno de los factores que complejiza el panorama. La industria pesquera local no fija precios y depende de variables externas como la demanda global, los costos logísticos y el precio del combustible, que vienen en alza. A esto se suma una retracción en el consumo de productos premium en algunos mercados, lo que impacta directamente en los ingresos del sector.
El antecedente de 2025 refuerza las alertas. En aquella temporada, el conflicto se resolvió con un acuerdo transitorio que permitió salir a pescar, pero sin solucionar las diferencias estructurales, que hoy vuelven a emerger.
En paralelo, los informes científicos indican que el recurso presenta buenas condiciones y que la temporada podría habilitarse en el corto plazo. La decisión final quedará en manos del Consejo Federal Pesquero, que deberá evaluar los datos técnicos.
No obstante, desde el sector advierten que la apertura formal no garantiza el inicio efectivo de la actividad. Sin un acuerdo salarial previo, la preparación de los buques y la organización de las tripulaciones se vuelve inviable.
Así, la pesca langostinera enfrenta un escenario de incertidumbre donde, una vez más, el conflicto laboral aparece como el principal condicionante para el desarrollo de una de las actividades clave de la economía patagónica.