24 de julio de 2026
DISPARIDAD
Cómo quedaron las cuentas de las provincias patagónicas tras el primer trimestre
Mientras Neuquén figura entre las jurisdicciones que más incrementaron el gasto, Santa Cruz terminó con déficit. Río Negro y Chubut lograron mantener equilibrio, aunque también sintieron el impacto de la caída de los ingresos nacionales

El primer trimestre de 2026 dejó una señal de alerta para las finanzas provinciales. Tras el fuerte ajuste aplicado durante el año pasado, los gobernadores comenzaron a flexibilizar el gasto en un contexto marcado por la caída de la recaudación y la reducción de las transferencias nacionales. El resultado fue el superávit consolidado más bajo para un inicio de año desde 2012 y un mapa fiscal con realidades muy distintas entre las provincias patagónicas.
De acuerdo con un informe de la consultora Politikón Chaco, el conjunto de las provincias y la Ciudad de Buenos Aires cerró el primer trimestre con un superávit financiero equivalente al 0,1% de sus ingresos, un nivel considerablemente inferior al registrado en años anteriores.
En la Patagonia, el panorama fue heterogéneo. Neuquén apareció entre las provincias que más expandieron el gasto público, con un incremento real del 7,8%, ubicándose solo por detrás de Santa Fe y Santiago del Estero.
El dato se conoce en un momento en el que la gestión de Rolando Figueroa viene impulsando una fuerte agenda de inversión en infraestructura, con financiamiento internacional para obras viales y energéticas, además de proyectos vinculados al desarrollo de Vaca Muerta y la integración regional con Chile. Esa estrategia implica una mayor ejecución presupuestaria, aunque la provincia no figura entre las que registraron desequilibrios fiscales durante el período analizado.
En el otro extremo aparece Santa Cruz. La provincia gobernada por Claudio Vidal inició el año con un déficit financiero equivalente al 5,5% de sus ingresos totales. Este resultado llega en medio de un escenario complejo para la economía santacruceña, atravesada por conflictos salariales en distintos sectores, dificultades en el empleo privado y una fuerte caída de la actividad en algunas ramas productivas.
Río Negro y Chubut, en tanto, no aparecen ni entre las provincias con mayor superávit ni entre aquellas que registraron déficit. Esto refleja que ambas lograron sostener un equilibrio relativo durante el primer tramo del año, aunque también quedaron alcanzadas por la disminución de los ingresos que afectó al conjunto de las administraciones provinciales.
Según el relevamiento, los ingresos provinciales cayeron un 3,1% en términos reales respecto del mismo período del año anterior. La principal explicación fue la reducción de las transferencias automáticas y discrecionales enviadas por el Gobierno nacional, responsable de casi toda la merma de recursos.
Al mismo tiempo, el gasto agregado de las provincias creció un 2,1% en términos reales. Cerca del 93% de ese incremento estuvo explicado por mayores desembolsos en salarios del sector público e intereses de la deuda.
Para los analistas, el dato más llamativo no es únicamente el resultado final, sino el momento en el que se produjo. Históricamente, el primer trimestre suele ser el período más favorable para las cuentas provinciales por la estacionalidad de los ingresos.