26 de julio de 2026
NEUQUEN
Vaca Muerta en Wall Street
Después de casi una década sin emitir deuda en el exterior, Neuquén volvió al mercado internacional de capitales y colocó un bono por US$500 millones. La operación busca financiar obras de infraestructura en medio del crecimiento a pasos agigantados de Vaca Muerta, pero también abre interrogantes sobre el costo de la promesa de pagos a futuro

Por Ignacio González
Mientras Vaca Muerta sigue consolidándose como el principal motor económico de Neuquén, el Gobierno provincial dio un paso que trasciende al sector energético. Después de casi diez años sin emitir deuda en el exterior, volvió al mercado internacional de capitales para conseguir financiamiento con el que buscará sostener las obras que demanda el crecimiento de la actividad hidrocarburífera.
La operación se concretó con la colocación de los Títulos Públicos de Infraestructura y Pago de Deuda del Neuquén (Tipden) por US$500 millones, con una tasa de interés del 7,35%, una vida promedio de siete años y vencimiento final en 2034. Según informó el Ejecutivo, la emisión recibió ofertas por alrededor de US$1.100 millones, más del doble del monto que pretendía captar, lo que permitió cerrar el financiamiento en condiciones que el Gobierno destacó como las más convenientes obtenidas por una provincia argentina en esta nueva etapa de emisiones internacionales.
De manera sencilla, emitir un bono significa salir a tomar deuda. A diferencia de un préstamo bancario, la Provincia coloca títulos en el mercado para que sean comprados por inversores, quienes aportan el dinero a cambio del cobro de intereses y la devolución del capital en una fecha determinada.
Para llegar a esa colocación hubo un trabajo previo. Días antes de la emisión, el ministro de Economía, Guillermo Koenig, encabezó una ronda de reuniones con inversores en Nueva York organizada por JP Morgan, Santander y Balanz Capital. Allí presentó la situación económica de Neuquén, el estado de las cuentas públicas, las perspectivas de crecimiento de Vaca Muerta y el destino previsto para los fondos. La operación también fue evaluada por las calificadoras Fitch Ratings y S&P Global Ratings, que asignaron a la provincia y al bono una nota B-, al considerar que el nuevo endeudamiento no modifica de manera significativa el perfil de la deuda, aunque mantiene el riesgo propio del contexto argentino.
La emisión marca el regreso de Neuquén a los mercados internacionales después de la última colocación realizada en 2017, durante la gestión de Omar Gutiérrez. A diferencia de aquella experiencia, el nuevo bono fue estructurado como un título senior quirografario, es decir, sin garantía específica sobre las regalías hidrocarburíferas. El respaldo de la operación está dado por la capacidad financiera general de la provincia y no por un recurso determinado.
Para la economista, investigadora y ex diputada nacional Graciela Landriscini, el debate sobre la emisión no pasa por discutir si tomar deuda es correcto o no. "El endeudamiento forma parte de la lógica de la reproducción económica, tanto de los gobiernos como del sector privado, cuando el objetivo es financiar inversiones de mediano y largo plazo", comentó a La Tecla Patagonia. En ese sentido, recordó que el desarrollo de infraestructura, los grandes proyectos tecnológicos o las inversiones productivas históricamente recurrieron al crédito como herramienta de financiamiento.
Sin embargo, advirtió que el contexto actual es muy diferente al de otras etapas. "Con la financiarización de la economía mundial, la lógica financiera se antepone a la productiva", sostuvo. Según explicó, el peso creciente de los mercados de capitales hace que las tasas de interés, las condiciones de acceso al crédito y la volatilidad internacional terminen condicionando tanto a los Estados como a las empresas. "Muchas veces las tasas y las condiciones se transforman en una horca para quienes toman deuda", sintetizó.
En ese escenario, Landriscini consideró que Neuquén llega con algunas ventajas que ayudan a explicar el interés de los inversores. Mencionó una capacidad de recaudación propia relativamente sólida y una economía que hoy muestra un fuerte dinamismo impulsado por Vaca Muerta. A eso se suma que las propias compañías petroleras vienen recurriendo al mercado de capitales para financiar sus inversiones, con emisiones de obligaciones negociables y créditos corporativos por miles de millones de dólares.
Aunque, también sostuvo que el Gobierno provincial enfrenta una realidad difícil de esquivar. "Si quiere acelerar el desarrollo, necesita fondos. No tiene muchas alternativas", afirmó. A su entender, la necesidad de financiar infraestructura en las zonas petroleras, acompañar el crecimiento del área metropolitana de Neuquén y atender las demandas del resto de la provincia empujan a la gestión a buscar financiamiento externo.
Pero la especialista también marcó los "bemoles" de la operación. El primero tiene que ver con factores que la provincia no controla, como una eventual caída del precio internacional del petróleo. A eso sumó la incertidumbre de la economía argentina, el escenario político nacional y la ausencia del Estado nacional en el financiamiento de obras públicas. "La macroeconomía es engañosa", advirtió, al tiempo que remarcó que buena parte de la apuesta oficial depende de que las proyecciones de crecimiento de Vaca Muerta finalmente se concreten.
Otro aspecto que destacó es que la emisión quedó bajo legislación del estado de Nueva York, una condición habitual cuando se busca financiamiento internacional. "Es una práctica extendida, pero implica aceptar tribunales extranjeros ante eventuales conflictos", señaló. Para Landriscini, ese tipo de condiciones refleja cómo funciona hoy el mercado financiero internacional y hasta qué punto los Estados deben adaptarse a sus reglas para acceder al crédito.
El Gobierno sostiene que el contexto justificaba volver a buscar financiamiento. Por un lado, argumenta que la provincia mejoró sus indicadores fiscales y redujo el peso de la deuda heredada. Según cifras oficiales, el stock de deuda pasó de representar el 83% de los ingresos provinciales al inicio de la gestión al 16% en la actualidad. Por otro, plantea que el crecimiento proyectado de Vaca Muerta exige acelerar inversiones en infraestructura en un escenario donde el Estado nacional prácticamente se retiró del financiamiento de la obra pública.
Con esa lógica, los recursos obtenidos estarán destinados principalmente a obras de infraestructura. Cuando la Legislatura autorizó el endeudamiento mediante la Ley 3434, el Ejecutivo presentó un listado con más de 400 proyectos, aunque la norma también incorporó la obligación de informar cada 120 días el destino de los fondos y el avance de las inversiones.
El cronograma de pagos también forma parte de la estrategia oficial. El bono comenzará a amortizarse recién en 2032 y se cancelará en tres cuotas anuales hasta 2034. Además, la Provincia podrá recomprar la totalidad de la deuda a partir de 2031 si las condiciones financieras lo permiten. La intención es que los mayores vencimientos coincidan con los años en que se espera un incremento de las regalías hidrocarburíferas como consecuencia del crecimiento de la producción de petróleo y gas.
El regreso de Neuquén a los mercados internacionales representa uno de los movimientos financieros más importantes de la gestión de Rolando Figueroa. La colocación fue bien recibida por los inversores y le permitirá a la provincia contar con recursos para acelerar obras de infraestructura